Pasó la edición N° 58 del Festival de Doma y Folklore y dejó saldo positivo para la organización y la región. Sin embargo, como en cada año, siempre da que hablar con aspectos a destacar y críticas para mejorar. Repasamos puntos fuertes y débiles. Los aciertos, los errores y curiosidades de una fiesta popular moderna única en el país, que pudo salir airosa en un contexto de baja del consumo, ajuste y crisis social, política y económica, como hacía tiempo no se vivía.
Crónica de una edición ajetreada con final feliz.
Balance subjetivo y críticas que van con onda para mejorar. Por Ramiro Chaves
Por costumbre, el Festival de Jesús María es el primero en abrir el calendario festivalero cada año. Esta vez, en un clima enrarecido donde el ajuste y la crisis económica que transita el país influye directamente en el bolsillo de las clases medias y bajas que suelen participar de este mega evento.
Mientras se conocía la suspensión de decenas de festivales en distintas provincias por razones económicas, Jesús María no podía dar marcha atrás y se embarcó en una edición llena de desafíos. Del 4 al 15 de enero el Festival fue de menor a mayor, con altibajos y algunas incertidumbres que se iban desarrollando en la marcha.
En primer lugar, un brote de Encefalomielitis Equina ponía en duda la realización del tradicional campeonato de jineteada y el espectáculo de destrezas gauchas. En materia económica, la mega devaluación del peso producida por el gobierno de Javier Milei, a pocos días de asumir, y la galopante inflación (que lejos de bajar) se duplicó de noviembre a diciembre, ponía en jaque las posibilidades de consumo de la gente, y un precio de las entradas donde la Comisión del Festival decidió no actualizarlo por temor a la baja de ventas.
A este contexto, se le sumaba las inclemencias del tiempo, con lluvias y tormentas que obligaron a suspender una de las noches y otras que vieron afectadas el normal funcionamiento de la grilla de espectáculos tanto en el campo jineteada como en el Escenario Marín Fierro.
Pese a este marco adverso, se registraron noches récord de venta de entradas y ventas gastronómicas y de bebidas. En la edición 58 de Jesús María se cortaron 197.107 tickets (5 mil menos que en 2023) a lo largo de las 11 noches de “Color y Coraje” y las últimas noches dieron alivio a la organización. El último fin de semana y la “noche extra” del lunes salvó los trapos. En las últimas cuatro jornadas se vendió casi la mitad del total de tickets en los 12 días del Festival. Unas 29.500 entradas se vendieron en la noche bailable del lunes que contó con las actuaciones de La Konga, Ke Personajes, La Delio Valdez, Los Caligaris, Desakata2, Magui Olave y Damián Córdoba, entre otros. Ésta fue la jornada más convocante de la edición 58, seguida por el sábado chayero con Galleguillo 28.850 y el viernes de Los Manseros Santiagueños y Los Palmeras con 27.906 personas.
El bolsillo: precios y consumos
En cuanto al valor de las entradas, los precios iban de $4500 (para jubilados) y $12.500 en las noches de artistas más convocantes. Las primeras jornadas se vieron a medio lleno, tanto dentro del Anfiteatro José Hernández como en las inmediaciones del Festival. Quizás en términos individuales, los valores podían ser accesibles para mucha gente, sin embargo, este mega evento se caracteriza también por su gran participación de manera grupal, y muchas familias tuvieron que ajustarse en cuanto a quienes iban y quiénes no, además de tener que ajustar sus consumos de comidas, bebidas, juguetes, indumentaria y demás propuestas que ofrecían los puestos dentro del anfiteatro, como también los emplazados en las calles y veredas. Se priorizó gastar el mango mayoritariamente en lo más básico, bebida, sobre todo, destacándose la clásica Sangría como preferencia. Para lo demás, complicado. Las ventas de “los kiosquitos” se vieron resentidas.
Ahora bien, superada la variable económica, no todo fue color de rosas en el Festival más importante en latino américa en su rubro. Repasamos puntos fuertes y débiles, donde la opinión pública se hizo sentir.
PROPUESTAS PARA TODO EL MUNDO
¡Adentro!
Además de que la grilla del Festival de Doma y Folklore hace tiempo que propone una gran variedad de artistas y géneros musicales diversos (cumbias, cuarteto, folklore y “lo que está sonando…), hay un público muy importante que elige a Jesús María por su pasión por la jineteada. Y otro que disfruta ver las danzas folklóricas, las coreografías en el campo de la doma y algunas (pocas) presentaciones arriba del escenario.
Tener un abanico tan diverso de propuestas y gustos, asegura un evento masivo con una gran mezcolanza (a veces bizarra) de gente y distintos sectores de la sociedad, de todas las provincias, y hasta de países vecinos.
Las calles y El Patio de Doña Pipa
Hay gente que elige no entrar ni un día al anfiteatro, pero le gusta salir a pasear por “los kioscos”, como se le dice en la zona. Caminar por las calles, entrar a alguna peña, e ir chusmeando todos los kiosquitos que están sobre las veredas.
Por otro lado, otro año más de gloria para el espacio “El Patio de Doña Pipa”. Una zona verde de casi dos hectáreas que la Municipalidad de Jesús María supo recuperar años atrás, ubicado entre a la vera del río. De entrada “libre”, y en su tercera edición, El Patio de Doña Pipa es epicentro de las tardes y noches; como salida familiar, de tortolitos o de amig@s. Hay un espacio recreativo para la niñez (está el clásico toro mecánico), espectáculos en vivo con artistas locales y el Certamen «Camino al Festival» que convida una sana competencia por un lugar en el escenario Martín Fierro. Ideal para ver también los puestos de artesanos (y no) y sentarse a compartir algo rico con música en vivo y encima gratis. Casi todos los días, Doña Pipa estuvo a pleno.
Peñas y barcitos
Casi 20 espacios que al servicio de comidas le agregaron animación musical todas las noches, sin costo extra para le gente. Todos los lugares tuvieron buena asistencia (y sostenida) de público en general que comía algo y se quedaba a disfrutar la noche tomándose unos tragos. Importante decisión de los responsables de estos lugares de valorar el espectáculo musical y dar más posibilidades y trabajo para distintos artistas y trabajadores del sonido.
ESPACIOS DESTACADOS
Dos espacios a destacar fue el funcionamiento el Espacio Institucional para municipios de la provincia que tenía la oportunidad de promocionarse como ciudad y dar a conocer sus propios festivales. Estaba ubicado en la esquina del anfiteatro, era abierto al todo público, había sorteos, artistas en vivo y autoridades de cada pueblo.
En una de las calles que rodea al Festival estaba el stand del “Punto Mujer” del gobierno de la provincia de Córdoba. Dicho programa consiste es ser un punto de consultas, asesoramientos y prevenciones ante casos de violencia de género. Si bien era sólo un stand, el espacio no pasó inadvertido por la gente.
Limpieza, seguridad y tránsito
Este año la basura dentro del anfiteatro desbordó, sobre todo las noches más convocantes cuando gran parte del público se trasladaba al campo de doma una vez terminada la jineteada. Muchos plásticos, latas y más basura en todo el predio. Poquísimos basureros y poco personal para recoger todo lo que la gente tiraba.
Sobre seguridad no se dieron inconvenientes mayores y afortunadamente no se tuvo que lamentar por muertes, heridos o situaciones de abuso policial, como ha pasado en otras ediciones. Hubo varios robos por manoteos de celulares y billeteras, un clásico de los eventos multitudinarios.
Por último, en tránsito estuvo muy bien organizado con una circulación dentro de todo fluida, presencia de inspectores de tránsito y señalización de las zonas de estacionamiento. Aprobado el trabajo de los municipios de la zona.
DIO QUE HABLAR
En la noche del viernes 12 se presentaron los Carabajales y en coincidencia al inicio del show, llega la vicepresidenta Victoria Villarruel a las plateas y la cámara la toma. En ese instante, Peteco Carabajal lanza el «No se paren, que no ha llegado nadie» y lo repite dos veces al micrófono, mientras sonaban las guitarras de fondo. La polémica se mediatizó y viralizó y fue tema de discusión por varios días. Seguramente la simpatía de Peteco Carabajal por Villarruel debe ser muy poca desde ya y viceversa. Hay todo un abismo ideológico entre el artista popular, con familiares víctimas de la última dictadura cívico-militar, y comprometido con la cultura y los derechos humanos; y la vicepresidenta de la nación, quien pregona el negacionismo y reivindica a genocidas y víctimas de la guerrilla; además de ser parte de un gobierno que propone un ajustazo, también a la música y la cultura en general. Al mismo tiempo, sin ser músico, seguro debe hinchar bastante que al comenzar tu show entre alguien de notoriedad y desvíe la atención y conexión con el público. Bueno, no sé. En Fin, luego de eso, ambos tuvieron la oportunidad de bajarle la espuma al episodio y no pasó a mayores.

DE LO MÁS FLOJO Y A MEJORAR
Ingreso
Sin dudas, el ingreso al anfiteatro fue lo más criticado por el público y reconocido por la organización. En varias jornadas pico, hubo colas por hasta más de seis horas y columnas desorganizadas que llegaban a la zona de ingreso y se formaba el efecto “embudo”. Desde la Comisión del Festival se le pasó la responsabilidad a la policía, que hacía un minucioso control de conservadoras, bolsos y mochilas que a mucha gente le pareció exagerado. Del mismo modo, los cuatros ingresos de molinetes ya son insuficientes y será un tema a atender y resolver con nuevas obras de ampliación.
Por otro lado, se vio a mucha gente pasarla muy mal mientras hacía la cola. Personas mayores, familias con bebés y niños chiquitos que padecieron las filas de varias cuadras, y muchas desistieron a entrar. Surge la necesidad de un ingreso especial para este tipo de público y mayor presencia de la organización en acompañar y detectar los casos de asistencia.
Incumplimiento de horarios en la grilla
Si bien fue muy bien aceptada la propuesta artística, hubo algunos desfasajes de horario en la programación de varias jornadas que trajo enojo de gran parte del público, y en algunos casos, también a músicos y artistas. La noche del lunes 8 fue la presentación de Los Tekis que ya es un clásico su presencia alrededor de la medianoche para que lo pueda disfrutar toda la familia y quienes siguen al Festival desde sus casas. Finalmente, el grupo jujeño terminó subiendo al escenario cerca de las 3 de la madrugada del martes y fue tanto el mal trago de los músicos que se animaron a poner en duda su participación en la próxima edición de Jesús María. En otra de las críticas, en la jornada del viernes 5, Ulises Bueno terminó subiendo al escenario pasadas las 4:40 del sábado, cuando debía entrar a las 3:30 hs.
Cupo de escenario con engañapichanga
Por la marcada inequidad de género en lo laboral y en el ámbito de la música, el 20 de noviembre de 2019 fue sancionada la Ley 27.539 que establece un cupo de al menos 30% de solistas, agrupaciones mixtas y agrupaciones musicales de mujeres y personas de otras identidades de género para eventos donde haya tres o más artistas. En Jesús María en muchas de las noches no se cumplió con esta ley que asegura el cupo de escenario para mujeres y diversidades. El engaña pichanga estuvo en armar la noche previa del comienzo oficial del Festival (jueves 4), con “la noche de mujeres”, en la cual toda la grilla fue 100% de artistas de agrupaciones mixtas y de mujeres. En esa noche, suele ir la gente local y es abiertamente gratuita al público. Estuvieron artistas locales y de la región como Faustina Martino de Colonia Caroya, la cruzdelejeña Mery Murua y desde Sierras chicas la Pocha Galván. También actuaron Candela Mazza, la agrupación Alma Carpera, integrada por las salteñas Silvana Álvarez y Rocío Formeliano.
Desde el norte cordobés estuvo Bruna Monte y el cierre cuartetero fue con la joven Luz Paisio. Hubo siete mil personas en el Anfiteatro, el espectáculo estuvo muy bien, pero fue el único día de la grilla que no se transmite por tv.
Transmisión
La transmisión por tv abierta se pudo ver en la Tv Pública y Canal 10 de Córdoba. Sin embargo, esta transmisión no incluye todas las competencias de jineteadas, se hacen algunos cortes de espacios publicitarios e institucionales y finaliza antes de que termine la grilla completa. Algunas críticas se escucharon por parte de oyentes que seguían al festival por la radio, sobre todo seguidores de la doma que viven en parajes y campos. Por internet se podía seguir por la web oficial del Festival, pero el internet no hay o llega bien en todo el país.
Transporte
Otro de los puntos más críticos. Se vio la insuficiencia del servicio de transporte público y la cantidad de gente que ya cansada de la salida, tenía que bancarse colar y horas de espera para volver a sus hogares. En el mejor de los casos poder tener el “privilegio” de viajar sentado/a. En las noches picos, cada colectivo salía con mitad de gente sentada y mitad parada. Sólo las empresas ERSA y Colonia Tirolesa prestaron servicio y los choferes bancaron los trapos con un público masivo y difícil entre familias, niños, y mucha gente pasada copas (o de jarras de sangría). No brindaron servicio la Empresa local Jesús María ni el Grupo Fono Bus y eso se notó.
¡Faltan 20!
Si bien es muy reconocido el fin solidario del Festival por repartir parte de los dividendos en 20 escuelas de la zona, eso no sucede gratuitamente. La Comisión del Festival está conformada por cientos de voluntarios y colaboradores y las escuelas beneficiarias “aportan” padres y madres de l@s estudiantes que deben cumplir con su turno de 5 ó 6 horas en distintas tareas del evento. A su vez, sigue sin resolverse una de las polémicas más presente en la ciudadanía de la zona. Desde hace más de una década, otras 20 escuelas de la región siguen exigiendo que sean incluidas en las noches del Festival y recibir alguna parte del dinero que tanto se necesita para arreglos, mantenimiento y reformas edilicias.
Pasó una nueva edición y Jesús María demostró una vez más que pese a que siempre hay puntos a mejorar, la organización estructural de todo el festival funciona, que es una buena inyección económica para l@s vecinos y la región en general y que la gran mayoría del público la pasa bien y se va contenta. Esperemos que todas las patas organizativas de este mega evento, también hagan su auto crítica y estén atentas a los reclamos y sugerencias constructivas de la gente.
La edición 59 ya tienen fecha y será del 10 al 19 de enero de 2025. El presente ciclo festivalero cerrará en mayo cuando se entreguen a las cooperadoras escolares, las utilidades obtenidas durante el reciente festival.
¡Nos vemos el año que viene!
FOTOGRAFÍAS: Prensa Festival de Jesús María.












